El uso intensivo de celulares, tabletas y otros dispositivos electrónicos en los hogares colombianos ha incrementado el tiempo de exposición de niños y adolescentes a las pantallas, con efectos directos sobre su salud visual desde edades tempranas.
El aumento del tiempo frente a las pantallas ha generado una mayor incidencia de fatiga visual digital en niños y adolescentes. Este síndrome se manifiesta con síntomas como ardor, enrojecimiento ocular, visión borrosa, dolor de cabeza y dificultad para enfocar, especialmente después de varias horas continuas de uso de celulares, tabletas o computadores. Los especialistas advierten que el parpadeo disminuye hasta en un 50 % cuando se fija la vista en una pantalla, lo que provoca resequedad ocular y molestias persistentes.
Otro de los efectos más preocupantes es el incremento de la miopía infantil, asociado a la exposición prolongada a pantallas y a la reducción del tiempo al aire libre. Diversos estudios han demostrado que la visión cercana constante, sin pausas ni cambios de enfoque, favorece la progresión de este defecto refractivo. En niños en etapa escolar, la miopía no solo afecta el rendimiento académico, sino que puede avanzar rápidamente si no se detecta y corrige a tiempo.
A esto se suma el impacto de las pantallas en los ritmos de descanso visual, especialmente cuando se usan antes de dormir. La luz azul emitida por los dispositivos interfiere con los ciclos naturales del ojo y del sueño, generando cansancio ocular crónico y afectando la recuperación visual durante la noche. Por esta razón, expertos recomiendan limitar el uso de pantallas en la noche, aplicar la regla 20-20-20 (cada 20 minutos, mirar a 20 pies de distancia durante 20 segundos) y realizar controles visuales periódicos, como medidas clave para proteger la salud visual de niños y adolescentes en un entorno cada vez más digital.