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¿Cuándo unas gafas de sol dejan de ser útiles?

Tenerlas guardadas durante años no significa necesariamente que estén dañadas, ni usarlas mucho obliga a cambiarlas por tiempo. Rayones, deformaciones, pérdida de ajuste y una protección inadecuada son señales que sí deben revisarse.

Unas gafas de sol pueden acompañarnos durante años. Algunas pasan de moda, otras terminan olvidadas en un cajón y están aquellas que usamos tanto que prácticamente se convierten en parte de nuestra imagen. Pero aparece una pregunta importante: ¿en qué momento dejan de cumplir adecuadamente su función?

Lo primero que debemos aclarar es que unas gafas de sol no tienen una fecha de vencimiento universal. No es correcto afirmar que deben reemplazarse automáticamente después de uno, dos o determinado número de años. Su estado depende de la calidad de sus componentes, de la protección que ofrecen, del uso y, especialmente, de cómo han sido cuidadas.

1. Por el tiempo: El paso de los años, por sí solo, no determina que unas gafas sean inútiles. Sin embargo, después de mucho tiempo conviene revisar el estado de los lentes, la montura y su protección ultravioleta, especialmente si desconocemos su procedencia o especificaciones. Que un lente continúe oscuro no demuestra por sí mismo que conserve las características de protección que necesitamos.

2. Por demasiado uso: Las gafas que utilizamos diariamente están expuestas al sudor, polvo, arena, productos cosméticos, golpes y diferentes condiciones ambientales. Con el tiempo pueden aparecer rayones, desgaste, tornillos flojos, bisagras deterioradas o pérdida del ajuste. Cuando los daños interfieren con la visión o impiden que las gafas permanezcan correctamente posicionadas, es momento de hacerlas revisar.

3. ¿Y si casi nunca las usamos? Tener unas gafas guardadas durante años tampoco significa automáticamente que debamos desecharlas. Si fueron almacenadas adecuadamente, sus lentes están en buen estado, la montura conserva su forma y mantienen una protección UV apropiada, podrían continuar siendo funcionales. El problema aparece cuando estuvieron expuestas durante largos periodos a calor excesivo, humedad o condiciones inadecuadas de almacenamiento.

4. Cuando el mal uso las deforma: Dejarlas sobre la cabeza, guardarlas sin estuche, sentarnos accidentalmente sobre ellas, abrir las varillas de manera excesiva o someterlas constantemente a altas temperaturas puede deformar la montura. Una gafa torcida no es solamente un asunto estético: puede quedar más alta de un lado, alejarse demasiado del rostro, ejercer presión desigual o modificar la posición de los lentes frente a los ojos.

5. Cuando los lentes están demasiado rayados: Un pequeño rayón puede resultar simplemente molesto, pero múltiples rayones pueden afectar la calidad de la visión a través del lente. Intentar eliminarlos con productos abrasivos, cremas dentales u otros remedios caseros puede empeorar el problema y afectar los tratamientos superficiales. Cuando el deterioro es considerable, lo indicado es consultar si los lentes pueden reemplazarse o si conviene cambiar las gafas.

6. Cuando ya no se ajustan correctamente: Con el uso, una montura puede ensancharse o perder su forma. Si las gafas se caen constantemente, quedan inclinadas, una varilla está más abierta que la otra o dejaron de apoyarse correctamente sobre la nariz, necesitan revisión. En muchos casos pueden ajustarse; en otros, el desgaste o la deformación pueden hacer recomendable su reemplazo.

7. ¿Y por moda?

Aquí la respuesta es diferente. Que unas gafas hayan pasado de moda no significa que hayan dejado de proteger sus ojos. Si conservan buenas condiciones, protección UV adecuada y un ajuste correcto, pueden seguir siendo útiles. Cambiarlas porque queremos renovar nuestro estilo es una decisión personal, no necesariamente una necesidad relacionada con la salud visual.

También ocurre lo contrario: unas gafas pueden estar completamente de moda y no ser las adecuadas. El diseño, el color o el tamaño de la montura no sustituyen características fundamentales como una protección UV apropiada y lentes de calidad. En gafas de sol, verse bien y protegerse deben ir de la mano.

Por eso, antes de abandonar unas gafas que llevan años guardadas o continuar utilizando aquellas que ya muestran señales evidentes de deterioro, vale la pena hacerlas revisar.

En Orsovisión, nuestro equipo de salud visual puede orientarlo sobre el estado de sus gafas y ayudarle a determinar si todavía son apropiadas o llegó el momento de renovarlas.
Orsovisión, una óptica más cerca de ti.

lo que dicen de nostros

Juan rodriguez
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Natali Grajales
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Luis Diaz
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Gabriela Lopez
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